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El congreso guerra civil en aragón: 70 años después se ha clausurado hoy con un balan
 

El presidente de la Comarca de Los Monegros, Manuel Conte, acompañado por el alcalde de Leciñena, Gonzalo Gavín, ha clausurado hoy el Congreso “Guerra Civil en Aragón: 70 años después” que desde el pasado miércoles ha reunido a diez reconocidos especialistas en la materia que han desarrollado sus ponencias ante más de cien personas inscritas y una abarrotada sala de los Cereros del Santuario de Nuestra Señora de Magallon de Leciñena.

El congreso, organizado por la Comarca de Los Monegros y el Gobierno de Aragón, con la colaboración de la Universidad de Zaragoza, ha registrado un balance muy positivo, tal y como ha explicado Conte, para quien esta iniciativa cultural “es un paso más en el proyecto global en el que la Comarca trabaja desde hace muchos años y que ahora empieza a dar sus frutos. Primero hemos conseguido que mucho patrimonio cultural no desaparezca de nuestro territorio y, en segundo lugar, estamos viendo como se ha convertido en un dinamizador económico que está teniendo unos resultados brillantes a través de las numerosas visitas turísticas que se están registrando en la Ruta Orwell y en las Tres Huegas, así como en el futuro centro de interpretación de la Guerra Civil en Robres, donde desde hace dos semanas y hasta el próximo 3 de diciembre está abierta una gran exposición con el mismo epígrafe que el congreso que hoy clausuramos”.

El presidente dijo que “vamos a seguir trabajando en este proyecto que culminará con la puesta en marcha del centro de interpretación, con la idea ampliada a centro de estudios y documentación con la Universidad de Zaragoza y otros centros del resto de España y de Francia”. También realiza un balance muy satisfactorio Víctor Pardo quien, junto a Ángela Cenarro, han coordinado el congreso y son comisarios de la exposición abierta en Robres. Para Pardo, “ha sido una satisfacción muy grande la celebración del congreso por el número de inscritos y el nivel de las ponencias. Ha sido un trabajo grande realizado para poder materializar el congreso partiendo de una cierta dificultad al organizarlo en un lugar poco habitual como es un pueblo en una comarca no vinculada al mundo del turismo masivo, como es Los Monegros. Considero que es un colofón brillante a un trabajo que viene realizando la comarca de Los Monegros en la recuperación del patrimonio vinculado a la Guerra Civil”.

Ponencias

El profesor de la Universidad de Barcelona, Magí Crusells, ha hablado esta mañana sobre “La guerra de España en el cine”. Durante su intervención ha proyectado diversos fragmentos que corresponden al avance de la guerra de forma cronológica. En términos generales, el profesor ha dicho que “la Guerra civil representa una feroz lucha entre republicanos y franquistas, en la que el cine fue usado como arma de propaganda y para ello utilizaron los tres elementos presentes: imagen, texto y música”. Tras la sublevación militar, España queda dividida en dos zonas. “Barcelona y Madrid, donde se encuentran los más importantes centros de producción, quedan en el bando republicano, por lo que los franquistas restan en desventaja y no supieron ver en un primer periodo la herramienta que suponía el cine. Los propios organismos oficiales de la zona republicana crean su propia sección cinematográfica, mientras que las autoridades franquistas lo hacen dos años después, por lo que cuantitativamente hay menos exponentes de producción franquista, pero cuando empiezan lo utilizan también de forma contundente”.

Ambos tienen en común su utilización para desprestigiar al enemigo. Las películas se exhibían en ciudades antes de la película de ficción. “Eran como el telediario de la época”. El primer fragmento proyectado corresponde al primer documental rodado en la Guerra Civil. Concretamente, entre en julio del 36 en Barcelona por la CNT-FAI y titulado “reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona”, que trata como la sublevación militar fue abortada en la capital catalana, “utiliza un lenguaje muy duro y este tipo de documentales después tiene un efecto boomerang, ya que algunos fragmentos son utilizados por el franquismo para demonizar en el extranjero el bando republicano y volver contra ellos a la opinión pública de otros países”. El segundo fragmento proyectado pertenece a un documental titulado “Bajo el signo libertario” y rodado en Pina de Ebro, en el que se explica de una forma didáctica como funcionaban las colectivizaciones en los territorios que controlaban los anarquistas y que afectaron a 150.000 personas. En el documental se idealizaba este tipo de sistema. Fue rodado a finales de 1936 también por CNT-FAI, pero “su lenguaje es más suave que en el anterior fragmento. En tercer lugar, se ha visionado “1937: tres fechas gloriosas”, que remarca las victorias republicanas obtenidas en tres frentes de Aragón a finales de 1937.

Es de producción anarquista y nombra lugares como Quinto de Ebro, Belchite, Biescas, Gavín, Allué o Teruel. Otro documental, “El paso del Ebro”, hace referencia a la Batalla del Ebro, “con el objetivo de mostrar a la retaguardia los éxitos obtenidos, llevan detrás de los soldados las cámaras”. Por último, se ha podido ver un fragmento de “Refugio”, que muestra “las penosas condiciones con que fueron tratados los republicanos refugiados en Francia a su llegada”.

Este documental grabado por un francés y prohibido por las autoridades del país galo, se conserva gracias a la versión anglosajona que es la que se ha proyectado esta mañana. “Su fin era demostrar la situación en que vivían estas personas refugiadas. No hay que olvidar que la Guerra Civil despertó el interés fuera de nuestras fronteras y cineastas de otros países vinieron a rodar para mostrar al mundo lo que estaba aconteciendo”. Por su parte, Alicia Alted, de la UNED en su ponencia “El exilio republicano de 1939: anarquistas españoles en Francia” dijo que “la expatriación fue otra forma más de represión de vencedores contra vencidos” y subrayó que la Guerra Civil fue pionera en muchos aspectos: surge el fotoperiodismo, por primera vez se emplea el concepto de guerra total, es decir, que los frentes están en todas partes y los más perjudicados son la población civil, con bombardeos aéreos contra ciudades abiertas indefensas. “También por primera vez un gobierno patrocina una evacuación infantil hacia otros países o a colonias escolares que se usan como refugio de los niños y para alejarlos del frente”, explicó Alted. La profesora señaló que “hubo un desplazamiento continuo de frentes, y que los niños, mujeres, ancianos, ... se desplazaban en un continuo trasvase de población, pero para hablar de exilio nos tenemos que remontar a finales de enero de 1939, tras caer Barcelona.

Medio millar de personas cruzan la frontera”. Entre los refugiados en Francia no sólo había militares, junto a ellos mujeres, niños, heridos, ancianos, ... “todo el espectro demográfico del pueblo español, que procedía sobre todo de Cataluña y Aragón. Se exilió también todo un régimen político”. En Francia había un gobierno de centro-derecha que puso en marcha dos medidas como son el no permitir que se pudieran mover de un determinado sitio personas políticamente peligrosas y, a través del decreto de 1938 se establecía que las personas indeseables fueran recluidas en campos que se habilitarían al efecto. “Hubo una riada de personas, mujeres, niños, cargados con bultos, que por el cansancio tuvieron que ir abandonando a su paso por los Pirineos”, explica Alted. “Cuando pasaron la frontera en los campos de triage se les enviaba a mujeres y niños a refugios en diferentes zonas del interior y los hombres en edad militar se fueron a pie a campos ubicados en la playa, donde vivieron momentos muy duros.

Eran gente comprometida políticamente que se esperaban otra acogida en Francia”. Esta se debió, entre otros factores, a la despectiva imagen que se tenía de lo español, y a la terrible fama que precedía allí a los anarquistas que representaron el 60 % de los refugiados en Francia. “Además para el gobierno francés eran un problema y trataron de quitárselo de encima”. Así muchos refugiados sin responsabilidades políticas regresaron a España, unos 270.000, “aunque también hay que decir que algunos en los mismos trenes que llegaban se devolvían sistemáticamente” y aunque, “el gobierno francés se comprometió a no extraditar personas con responsabilidades políticas, luego no se cumple”. París y, sobre todo Toulouse, fueron las capitales del exilio francés.

Hubo repatriaciones a diferentes países. “A última hora, en marzo de 1939, salieron barcos de Cartagena y Alicante a Argelia, donde recibieron un trato similar a la Francia metropolitana (...) los países se inhibieron a la hora de recibir a los españoles. En la Unión Soviética hubo tres mil niños evacuados durante la guerra y refugiados muy significados políticamente, en Inglaterra, 500 personas, un número muy inferior en Bélgica (...) 25.000 personas fueron a Méjico, también fue un número considerable a la República Dominicana, en total, 35.000 personas se esparcieron por América, con un perfil muy diferente al exilio francés, ya que pertenecían a profesiones liberales, era un exilio más cualificado”.

En abril de 1939, se moviliza a la ciudadanía francesa ante la inminente segunda Guerra Mundial. Es entonces, cuando “a los refugiados de los centros de castigo donde se encontraban recluidos los españoles, jóvenes con experiencia en el frente, se les incorpora a la legión francesa, muchas veces mediante encuadramientos forzosos”. Según Alted, “los españoles participaron muy activamente en la resistencia y su papel fue muy importante en la segunda Guerra Mundial, ya que al combatir contra Alemania e Italia estaban combatiendo al fascismo y estaban convencidos que Franco caería tras ganar los aliados la guerra, tenían esa ilusión”.

Como consecuencia del papel que desempeñaron durante la segunda Guerra mundial, tras la misma “el concepto de los franceses hacia los españoles había cambiado y en marzo de 1945 se les da el estatuto de refugiado político, con ventajas de trabajo, seguridad social, etc.”. Tras la guerra, el colectivo de exiliados en Francia estaba en torno a los 150.000-180.000 en la segunda década de los años 40. Ante la larguísima duración del exilio republicano, “la idea de volver a España se desvanecía más y buena parte murió en el exilio, donde preservaron la memoria y la cultura e intentaron mantener sus señas de identidad”. Sólo en prensa, se contabilizan 650 cabeceras de periódicos franceses creados por españoles exiliados. A partir de los años 60 sus numerosas actividades culturales comienzan a decaer. “Los hijos en su mayoría tienen estudios superiores y ocupan puestos importantes en la sociedad francesa y, aunque tienen el legado cultural de sus padres, salvo en algunos casos ya no tienen el compromiso militante de ellos”, ha señalado Alted, quien ha pronunciado la última conferencia del Congreso que hoy se ha clausurado con un brillante balance.

 


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