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Entregados los premios del II Concurso comarcal juvenil de microrrelatos “Chárrame por Whatsapp”
 

Jorge Lacort, Belén Plana y Rocío Pineda han sido los ganadores de esta segunda edición. La Fundación para la Promoción de la Juventud y el Deporte de la Comarca de Los Monegros ha organizado esta iniciativa por segundo año consecutivo con el fin de promover un uso seguro de las tecnologías digitales entre la juventud del territorio

La consejera de Juventud y Deporte de la Comarca de Los Monegros, Esther Soler, ha sido la encargada de entregar esta mañana los premios del II Concurso de microrrelatos “Chárrame por Whatsapp” dirigido a jóvenes de Los Monegros entre 12 a 30 años. Los premios consisten en un cheque regalo de 100 euros, por categoría, para canjear en cualquier empresa de Los Monegros. En la categoría de 12 a 18 años, el ganador del II Concurso “Chárrame por whatsapp” ha sido Jorge Lacort Puy, de La Almolda, por su microrrelato titulado “Tecnología rural”. En la categoría de 19 a 24 años, la ganadora ha sido Belén Plana Vargas, de Sena, por “Con los ojos despiertos y el corazón dormido”, y en la categoría de 25 a 30 años, la ganadora ha sido Rocío Pineda Fraile, de Cartuja de Monegros, por “(In) Comunicados”. 

Esther Soler, ha dado la enhorabuena a las personas ganadoras, cuyas obras han sido elegidas por el jurado entre una veintena de participantes, al tiempo que ha recordado que el pasado año se propuso el uso de tres palabras en aragonés para redactar los textos, “porque estábamos trabajando el tema de las lenguas maternas” y en esta ocasión se han elegido tres términos en inglés, ligados al mundo de las redes sociales, (infuencer, challenge y stalker), que debían utilizarse en la redacción de los relatos, “porque este curso abrodamos el tema de la seguridad en Internet, proponiendo diferentes iniciativas a los centros de secundaria, con el fin de contribuir a un uso seguro de las tecnologías digitales entre la juventud del territorio”. 

La consejera comarcal ha agradecido la participación en este concurso que espera que tenga continuidad con una tercera edición el próximo año, porque “es una forma interesante de dinamizar a la juventud de Los Monegros y de contribuir a que utilicen las nuevas tecnologías de una forma saludable”. En la entrega de premios, no ha podido estar presente Jorge Lacort, quien ha participado con su relato “Tecnología rural”, en el que, según el presidente del jurado, José Ángel Sánchez, profesor de Literatura de la Universidad de Zaragoza, destaca “el humor pausado y nada estridente, un tanto irónico y no exento de retranca”. Según él, se trata de un relato que equipara el origen de los influencers en el mundo rural y en el papel de stalkers de algunas personas mayores que habitan los pueblos. 

Por su parte, Belén Plana ha dicho que a través de su relato ha querido poner de relieve “la dependencia que tenemos en la actualidad sobre los teléfonos móviles y la tecnología. Nuestro día a día está conectado directamente con el uso de las tecnologías. Desde que nos levantamos por la mañana, lo primero que hacemos es mirar el teléfono, hasta que nos vamos a dormir por la noche. Cada persona tenemos que ser conscientes de que Internet es una herramienta muy útil si sabemos cómo emplearla”. Respecto al concurso ha señalado que “a la juventud de Los Monegros este tipo de iniciativas nos abre puertas hacia otro formato de ocio que no es el habitual”. En este sentido, ha añadido que “la juventud en el medio rural tenemos que darnos cuenta de todos los recursos que tenemos a nuestro alcance para emplear el tiempo en otros ámbitos que no sea el tecnológico y aprovechar las oportunidades que nos da el estar cerca de la naturaleza para realizar otro tipo de actividades”.

En el microrrelato de Belén Plana, “Con los ojos despiertos y el corazón dormido”, el presidente del jurado ha destacado su “muy buen título (bimembre, con un paralelismo que subraya la antítesis paradójica), que se erige casi en una reflexión moral tras haber leído el texto”. Se trata de un texto “sobrio, seco incluso, más rico por sugerir que por exponer abiertamente”. A ello contribuye el sabio manejo de la puntuación y, por tanto, de los silencios, y la sintaxis breve y simple. “No hay dramatismo aparente, pero todo el sentido bascula en torno al cambio de persona, con la súbita apelación al tú lector en la última línea. Es de destacar el final, interrogante y abierto”, señala José Ángel Sánchez. 

Por último, Rocío Pineda ha señalado tras recibir su premio que su relato habla de “la realidad paralela que viven algunos adolescentes con las redes sociales; una realidad virtual que al final se la acaban creyendo”. Ha valorado el concurso de forma muy positiva, puesto que “ayuda a concienciar a la juventud del uso adecuado de las redes sociales”.  Según el presidente del jurado, su relato “(In)Comunicados” plasma “una breve cartografía de la realidad y la apariencia, una apariencia que acaba por convertirse en la nueva realidad. Tiene dos puntos detonantes: la categórica presentación del desayuno y el abrupto final, que no deja resquicios de futuro”.

MICRORRELATOS GANADORES II CONCURSO CHÁRRAME POR WHATSAPP: 

A.              CATEGORÍA DE 12 A 18 AÑOS 

“TECNOLOGÍA RURAL”, de Jorge Lacort Puy (La Almolda) 

En los tiempos que vivimos, todos los jóvenes conocen algún influencer que está de moda, pero la verdadera esencia de que todo el mundo sepa lo que haces, dónde estás y lo que te gusta viene desde muy atrás. El origen de los influencers se encuentra en los pueblos. 

Esos abuelos y abuelas que desempeñan su función de stalkers a la perfección, sabiendo al momento lo que ha hecho cada habitante de su pueblo, incluso con la dificultad añadida de no poder ver sus historias en Instagram.

  1. CATEGORÍA DE 19 A 24 AÑOS

    CON LOS OJOS DESPIERTOS Y EL CORAZÓN DORMIDO”, de Belén Plana Vargas (Sena) 

Suena la alarma del móvil. Me pesan los párpados. A duras penas consigo abrir uno y la desconecto. ¿Me habrá llegado algún mensaje esta noche?

Lo compruebo.

Escucho un podcast para despejarme mientras me visto y hago café cargado. Saboreo galletas de caja y busco las historias de Instagram.

De paso, entro en el perfil de mi influencer favorita. Hoy me propone un challenge de comida saludable: lo haré. Abro el correo electrónico. Tengo mucho trabajo. Enciendo el ordenador. 

Tú me lees: cierra los ojos. ¿Dónde está la identidad? ¿Y la libertad?

 C. CATEGORÍA DE 25 A 30 AÑOS 

“(IN) COMUNICADOS”, de Rocío Pineda Fraile (Cartuja de Monegros)

Tenía diez cuando escuchó por primera vez la palabra “influencer”. Todo empezó poco a poco, pero el desayuno comenzó a sentarle mejor si lo compartía.

El maravilloso mundo de los filtros le hizo verse cada vez más guapa, pero evitaba mirarse al espejo. De repente, comenzó a ser una gran stalker y pasaba las horas durante la noche muy bien acompañada, pero se sentía sola.

Horas, días, meses, años… Un día abrió los ojos y se dio cuenta de que era su mundo, el que ella había creado, pero no en el que vivía. Por desgracia, era demasiado tarde.

 

 

 

 


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