El Gran Maestro Internacional, leyenda viva de este deporte, ha sido el invitado especial este fin de semana en el XIII Torneo Internacional de Ajedrez de la localidad monegrina que se ha clausurado esta tarde con un balance muy positivo. Hoy en Alcubierre, el Gran Maestro Internacional, Vlastimil Hort, ha dado una lección de ajedrez y una lección de vida. Esta leyenda internacional del ajedrez ha ganado 16 partidas y ha empatado una durante las simultáneas celebradas esta tarde en la localidad monegrina, que han puesto el broche de oro a un intenso fin de semana durante el que se ha celebrado el XIII Torneo Internacional de Ajedrez de Alcubierre. Durante las dos horas y diez minutos que han durado las simultáneas, este icono internacional del ajedrez ha realizado una exhibición de su genialidad y también de su talante cercano y humano, ya que durante todo este tiempo ha dado consejos y claves a sus contrincantes, comentando cada movimiento y celebrando cada acierto de sus adversarios. Hort ha demostrado asimismo que está en plena forma a sus 75 años y que, como señaló él mismo “envejecer con el ajedrez es mucho más agradable y saludable”. Diez de los diecisiete jugadores a los que se ha enfrentado esta tarde eran menores de edad. Entre ellos, tres alumnos de la Escuela de Ajedrez de Alcubierre, que comenzó su andadura hace cinco años como reflejo de un Torneo, que está consiguiendo promocionar el ajedrez dentro y fuera de Alcubierre, lo que valora de forma muy positiva su alcalde, Álvaro Amador, quien añade que “poco a poco va calando el espíritu que queremos transmitir a través de esta iniciativa y que representa muy bien nuestro invitado especial este año, ya que, además de encontrarse entre los mejores jugadores del mundo durante las décadas de los 60 y 70, es un ejemplo vivo de juego limpio”. Amador ha señalado que “cada año cuando buscamos un invitado queremos que sea un campeón del ajedrez destacado, pero no solo por su palmarés deportivo, sino que a la vez se distinga por sus valores humanos y por su cercanía”. En este sentido, ha dicho que “este año la organización ha vuelto a acertar de lleno, por lo que estamos muy orgullosos de haber contado con su presencia en Alcubierre este fin de semana”. Desde la vecina localidad de Lanaja se ha trasladado hasta Alcubierre para participar en las simultáneas la familia Boned Ezquerra. Por tercer año consecutivo han jugado el padre y dos hijos. “Es una oportunidad única y un lujo tener tan cerca la posibilidad de jugar con auténticas leyendas del ajedrez y con campeones mundiales que cada año vienen a Alcubierre”, señalaba la madre de Óscar y Jorge, Sara Ezquerra, desde el otro lado del tablero mientras veía las evoluciones de su marido y sus hijos. Por su parte, el aragonés Alfonso Javierre, que ha hecho tablas con Hort estaba emocionado porque “jugar con un icono histórico del ajedrez es algo increíble y muy especial. He visto partidas suyas y es de los mejores jugadores de la historia”. Javierre ha participado en nueve de las trece ediciones y ya hizo tablas en 2013 con el ocho veces campeón de España, Miguel Illescas. Amador ha agradecido a todos los colaboradores y patrocinadores, “en especial a la Diputación Provincial de Huesca, su apoyo porque sin ellos no podríamos llevar a cabo este evento”, ha señalado el alcalde durante la clausura del Torneo. En próximas ediciones, el edil ha dicho que mantendrán el mismo formato y la misma capacidad máxima de cien inscripciones, porque “el Torneo funciona muy bien así y cada año, mejor” y porque “queremos que todo el mundo que venga esté a gusto y creemos que un centenar de participantes es lo ideal para cumplir este objetivo y atraer a amantes del ajedrez de todas las edades y niveles que es lo que perseguimos”. En anteriores ediciones han protagonizado el evento figuras del ajedrez tan importantes como Anatoly Karpov, Boris Spassky, Francisco Vallejo, Veselin Topalov, Ljubomir Ljubojevic, Jam Timman, Miguel Íllescas, Nigel Short o Ruslan Ponomariov, Yifan Hou, David Antón y Anna Muzychuk. En la clausura han acompañado al alcalde de Alcubierre, la secretaria general de la Federación Aragonesa de Ajedrez, Asun Gracia, así como el periodista y escritor Leontxo García, maestro de ceremonias del evento, y el invitado de honor, Vlastimil Hort, quien ha señalado que “estoy encantado por haber participado en este Torneo, porque realmente es algo único que un pueblo tan pequeño organice algo así Muchas gracias y os animo a continuar con esta tradición por muchos más años”. Hort que se mostró interesado en conocer enclaves de la zona como la ruta Orwell en la Sierra de Alcubierre, se ha mostrado muy sencillo y cercano con todas las personas que querían hacerse fotografías o que les firmara autógrafos para tener un recuerdo de una leyenda viva del ajedrez internacional. Como ha señalado el periodista y escritor, Jorge I. Aguadero Casado, que también ha estado este fin de semana en Alcubierre, “Hort es un ejemplo que trasciende el ajedrez”. En la misma línea Leontxo García ha señalado que “en la biografía de Hort hay varios ejemplos destacados de juego limpio y a sus 75 años es una muestra de cómo el ajedrez es la mejor gimnasia mental”. Respecto al Torneo, Aguadero ha dicho que es una iniciativa “fascinante que vengan invitados iconos mundiales del ajedrez, como Hort, que cuentan con conocimientos irrecuperables, y también jugadores jóvenes en camino de convertirse en leyendas; esto es algo único. Este Torneo es una referencia planetaria, no recuerdo una nómina de tantas figuras y de un pedigrí tan grande reunidos”. El Gran Maestro Internacional de ajedrez, Vlastimil Hort, nació en Kladno (Checoslovaquia) en 1944. Fue uno de los ajedrecistas más destacados del mundo durante las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo. Consiguió el título de Gran Maestro en 1965 y ganó varios de los grandes torneos, lo que le valió el reconocimiento de ser uno de los mejores jugadores no-soviéticos del mundo. Esto le llevó a representar el equipo del “Mundo” en el gran match de 1970 “URSS contra el Resto del Mundo”, donde ocupó el cuarto tablero y tuvo un notable resultado de +1 contra el Gran Maestro soviético Polugaevsky, algunos lo consideran su mejor resultado. En 1985 pidió asilo político a Alemania. Para entonces ya era seis veces campeón nacional y había jugado once Olimpiadas de Ajedrez con Checoslovaquia. Después añadiría a su palmarés otros tres títulos nacionales y tres Olimpiadas con Alemania. Hort ha mantenido una gran actividad deportiva hasta la actualidad. Ha jugado las Ligas de Alemania y Suiza y en 2006 se proclamó campeón del mundo de veteranos en la modalidad 960. A sus 75 años continúa jugando y ya ha anunciado su participación en el abierto de Basilea (Suiza) en enero de 2020. Alcubierre, por donde ya han pasado seis campeones del mundo y otras grandes figuras del deporte intelectual por excelencia, consigue así que la 13ª edición de su torneo mantenga muy alto el listón de los invitados especiales. Y lo hace con un invitado que ha demostrado ser un campeón dentro y fuera del tablero. Alcubierre realiza un gran esfuerzo para organizar este acontecimiento, que ya es fijo en la agenda de los amantes del ajedrez y conjuga un circuito de alto nivel con la oportunidad de conocer en persona a figuras internacionales del ajedrez. El Torneo está organizado por el Ayuntamiento de Alcubierre y patrocinado por la Diputación Provincial de Huesca, con la colaboración de la Comarca de Los Monegros, Ibercaja y la Federación Aragonesa de Ajedrez. Hort: sabio, caballero y gran maestro * *Texto de Leontxo García Los 75 años del alemán Vlastimil Hort (Kladno, Checoslovaquia, 1944) han sido intensos, aunque su carácter es muy apacible y a pesar de que ha dedicado toda su vida a una actividad de apariencia tranquila: el ajedrez. Sostiene que para lograr el título de gran maestro se debería exigir un amplio conocimiento sobre la cultura del juego de reyes. El invitado especial de la 13ª edición del festival de Alcubierre es un sabio y un ejemplo de juego limpio. Cuando se le pregunta qué quiere olvidar de su carrera, responde sin dudarlo: “Mi duelo con Spassky en 1977”. Muy comprensible, porque Hort perdió por tiempo -se despistó, y no miró el reloj- la penúltima partida en posición ganadora y, tras hacer tablas en la última, fue eliminado del Torneo de Candidatos al Mundial por la mínima (8,5-7,5). Sin embargo, el comportamiento del entonces checoslovaco en otro momento clave de ese enfrentamiento es un gran ejemplo de deportividad exquisita. En aquella época, cada jugador tenía derecho a tomarse un cierto número de días de descanso (entre uno y tres, según la extensión del duelo) por cualquier motivo. Pero, cuando ya quedaban pocas partidas por jugar, Spassky ya los había agotado todos, y en ese momento se puso enfermo, incapacitado para jugar. Hort podría haber sido declarado vencedor por incomparecencia de su rival, pero cedió a Spassky uno de sus días de descanso para que pudiera recuperarse. Y no es, ni mucho menos, el único ejemplo de juego limpio en su larga carrera. La gran frustración que siente todavía hoy por aquel amargo desenlace se comprende aún mejor cuando se pone en contexto: Hort había sido uno de los pocos jugadores no soviéticos en la primera fila mundial durante todos los años sesenta y setenta, y era su gran momento para asaltar el trono. Lo que hizo para intentar borrar tal desgracia de su cerebro fue tan original como ilustrativo de su inmenso talento: al día siguiente de la clausura del duelo dio una exhibición de partidas simultáneas frente a 550 rivales (nunca tuvo a más de 201 jugando a la vez; el resto se iba sentando cuando acababan las partidas), y solo perdió diez. También logró buenos resultados en simultáneas a ciegas frente a 20 y 21 rivales, en Múnich 1979 y Merano (Italia) 1981, respectivamente. La invasión de Praga por parte de las tropas rusas en la primavera de 1968 le marcó mucho. Pero entonces no se encontraba “emocionalmente preparado” para escaparse de su país. Lo hizo en 1985; aprovechó un torneo en Túnez para volar a Alemania y pedir asilo político. Para entonces ya era hexacampeón nacional y había jugado once Olimpiadas de Ajedrez con Checoslovaquia; y luego añadió otros tres títulos nacionales y tres Olimpiadas con Alemania. Hort considera que “el ajedrez siempre te da motivos para no sentirte viejo”. Y, en coherencia, mantuvo una gran actividad deportiva tras su desaparición de la élite, jugando las Ligas de Alemania y Suiza, y proclamándose, en 2006, campeón del mundo de veteranos en la modalidad 960 (se sortea la posición de la primera fila de las piezas inmediatamente antes de cada partida). Hoy, a los 75 años, sigue jugando: ya está anunciado en el abierto de Basilea (Suiza), del 2 al 6 de enero de 2020. Pero él dice que su principal función ahora es la de “animador” (comentarista de torneos en directo). Su bagaje es realmente sólido: 22 años de experiencia en un programa de una televisión alemana, una memoria de elefante y una gran colección de libros de ajedrez en su casa, además de los que él mismo ha escrito, que pronto alcanzarán la mágica cifra de 64 (uno por cada casilla del tablero). Todo ello le da autoridad para insistir: “El ajedrez no es solo un deporte, tiene además una rica y muy antigua tradición cultural. Creo que todo aspirante a gran maestro [el título máximo en ajedrez] debería pasar un examen sobre ese aspecto. Y si suspende, no hay problema, tendrá más oportunidades”.
|