El IX Torneo Internacional de Ajedrez de Alcubierre tendrá lugar este fin de semana, sábado y domingo, 18 y 19 de julio, en la localidad monegrina. Contará con la participación de un centenar de personas de diversas edades y procedencias. Ajedrez de élite y promesas de este deporte se darán la mano durante un intenso fin de semana en el que Alcubierre se convertirá en polo de atracción para los amantes de esta disciplina. Como todos los años, la cita contará además con la presencia del periodista deportivo, maestro FIDE de Ajedrez y Premio Nacional de Ajedrez 2008, Leontxo García.
El Torneo de Alcubierre consigue atraer cada año a primeras figuras internacionales del ajedrez. En esta edición el invitado especial será Ruslan Ponomariov. Se trata del cuarto campeón del mundo que pasa por Alcubierre. Fue un niño prodigio excepcional, puesto que es el campeón del mundo más jóven de la historia. Con sólo 18 años, fue el jugador más joven en conquistar el título mundial absoluto al derrotar a Vasily Ivanchuk en Moscú en el año 2002. En categorías inferiores dejó constancia de su talento ganando varios campeonatos del mundo y con tan sólo 12 años, el europeo sub 18. Con 14 años fue el Gran Maestro más joven de la historia, superando los registros de precocidad de Bobby Fischer y Judit Polgar. En anteriores ediciones han protagonizado el evento jugadores tan importantes como Anatoly Karpov, Boris Spassky, Francisco Vallejo, Veselin Topalov, Ljubomir Ljubojevic, Jam Timman, Miguel Íllescas o Nigel Short, el pasado año.
El Torneo Internacional de Ajedrez de Alcubierre se disputará por sistema suizo a nueve rondas, en la modalidad de partidas de 15 minutos, más 3 segundos por jugada. Comenzará el próximo sábado 18 de julio a las 10 horas y a las 20 horas será clausurado por Ruslan Ponomariov. El domingo, 19 de julio, a partir de las 18 horas tendrán lugar las partidas simultáneas con Ruslan Ponomariov. Mañana concluye el plazo de inscripción. Más información en la Federación Aragonesa de Ajedrez, tfno. 628488315 o ajedrezenalcubierre@yahoo.es El IX Torneo Internacional de Alcubierre está organizado por el Ayuntamiento de Alcubierre y patrocinado por la Diputación de Huesca, con la colaboración de la Comarca de Los Monegros, Ibercaja y la Federación Aragonesa de Ajedrez.
Los premios serán los siguientes:
Clasificación absoluta:1º 500 € y trofeo 6º 90 € 2º 250 € y trofeo 7º 80 € 3º 150 € y trofeo 8º 70 € 4º 125 € 9º 60 € 5º 100 € 10º 50 € Mejor jugador oscense 1º 50 € y trofeo 2º 30 € y trofeo 3º 20 € y trofeo
Mejor jugador aragonés 1º 50 € y trofeo 2º 30 € y trofeo 3º 20 € y trofeo
Mejor jugadora femenina 1º Trofeo
Mejor jugador de Alcubierre 1º Trofeo 2º Trofeo 3º Trofeo
Elo entre 2200 y 1950 1º 50 € y trofeo 2º 30 € 3º 20 €
Elo entre 1950 y 1700 1º 50 € y trofeo 2º 30 € 3º 20 €
Elo menor de 1700 1º 50 € y trofeo 2º 30 € 3º 20 €
PERFIL DE RUSLAN PONOMARIOV
A los 14 años, fue el gran maestro más joven de la historia. A los 18, el campeón del mundo más joven de todos los tiempos, destrozando la marca de Gari Kaspárov (22). El estilo de Ruslán Ponomáriov recuerda mucho al de Anatoli Kárpov en su juventud: siempre sereno, gélido, extrayendo la esencia de cada posición. Habla poco, pero claro: “No juego el Mundial juvenil porque quiero ser campeón absoluto”, dijo a los 16 años. A los 22 su carrera estaba ya consolidada. Hoy, a los 31, sigue en la élite, con menos ambición, pero disfrutando mucho de su profesión.
Nacido en Gorlovka y residente en Kramatorsk, su padre le enseñó a jugar a los 7 años: “De más pequeño jugaba a los soldaditos, con romanos o indios. Hasta que descubrí el ajedrez. Primero fue interés; luego, fascinación, hasta que se convirtió en una droga para mí”. Logró las medallas de bronce y oro en el Mundial sub-12 de 1994 y 1995 (con 10 y 11 años, respectivamente), y asombró en las dos temporadas siguientes: campeón de Europa sub-18 en 1996, ¡a los 12 años!, y del mundo en 1997. Ese mismo año causó asombro en los torneos de Pamplona y Guardamar de Segura (Alicante). En 1998 debutó con la selección absoluta de su país: siete puntos de nueve posibles en la Olimpiada de ajedrez de Elistá (Rusia).
Poco después recibió una propuesta para mudarse a España y cambiar de nacionalidad. Tras algunas dudas la rechazó; además de los sentimentales, tenía motivos prácticos: el ajedrez era –y es- muy popular en Ucrania. Sin embargo, tuvo varios roces con el Gobierno de su país cuando ya era una estrella, porque su salario mensual como deportista de élite era inferior al que cobraban los medallistas olímpicos, porque sus honorarios en los torneos eran inferiores a los jugadores extranjeros… Pero, a pesar de estar casado con una española, Ponomáriov sigue jugando con la selección de su país.
De carácter sencillo, culto, sensato y amable, admite la similitud con Kárpov, pero inmediatamente puntualiza: “Me entrené con él cuando era muy joven. Aunque me halaga la comparación, siempre he querido tener mi propio estilo”. Esa enorme profundidad estratégica que le inculcó el excampeón aceleró sin duda su carrera meteórica hasta que ganó el Campeonato del Mundo 2002 tras un dramático duelo final frente a su compatriota Vasili Ivanchuk.
El siguiente paso era poner en juego su título frente a Kaspárov, en 2003. Y de hecho las negociaciones parecían cerradas, pero el duelo se canceló en el último minuto por razones que aún no se han aclarado del todo. La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) alegó que Ponomáriov sobrepasó la fecha límite para firmar el contrato, pero las diferencias entre ambas partes en ese momento eran nimias, lo que hace sospechar que había algún otro motivo.
Ya fuera por esa decepción, porque había llegado a la cumbre demasiado joven, o por ambas cosas a la vez, Ponomáriov adoptó un perfil bajo, jugando menos torneos que el resto de la élite, tras perder el título en 2004. Pero sus resultados siguen siendo buenos, y se entrena todos los días. Parte de su trabajo consiste en jugar partidas a través de Internet con ayuda de computadoras, en búsqueda de la perfección: delega el cálculo bruto en la máquina y él se centra en las ideas estratégicas y la creatividad.
En la vida de Ponomáriov hay mucho más que ajedrez. Muy culto, disfruta de la música, la literatura, los deportes, la buena mesa y el cine. Su director favorito es Woody Allen, con quien coincide en un elemento de su carácter: no habla mucho si no se le pregunta, pero siempre dice cosas muy interesantes.
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