Numeroso público se dio cita ayer por la tarde en el Centro de Interpretación de la Guerra Civil en Aragón, ubicado en Robres, para asistir a la inauguración de la exposición titulada “Museo de la Posguerra”. La muestra se podrá ver hasta fin de año, los sábados de 11 a 14 horas y de 18.30 a 20.30 horas, y domingos y festivos de 11 a 14 horas. En el acto inaugural participó el presidente de la Comarca de Los Monegros, Ildefonso Salillas, el alcalde de Robres, Antonio Luna, así como Sofía Jiménez, historiadora y coautora de la muestra. Entre el público asistente se encontraban asimismo los consejeros comarcales de Educación y Cultura, Gonzalo Gavín, y de Juventud y Deporte, Joaquín Monesma.
El Museo de la Posguerra es un proyecto expositivo y audiovisual que aúna divulgación histórica e investigación. Los autores son Josán Casabona y Sofía Jiménez Castillón, dos historiadores zaragozanos que fueron beneficiarios de una subvención de la DGA dentro del ya desaparecido programa “Amarga Memoria”. En el caso de Sofía Jiménez, ésta no es su primera incursión en temas de recuperación de la memoria histórica oral, pues ya realizó una investigación sobre la “La memoria colectiva de las mujeres del Sobrarbe sobre la Guerra Civil”, junto a Ana Gómez Rabal en el año 2008, para el Centro de Estudios de Sobrarbe.
Como señaló Sofía Jiménez, “las ejecuciones no cesaron con la declaración del final de la Guerra Civil que realizó Franco el primero de abril de 1939. Miles de muertes y encarcelamientos se produjeron todavía en España, especialmente durante los cinco o seis años siguientes, aunque el régimen continuó matando y reprimiendo a sus adversarios hasta el final de la dictadura en los años setenta”. Esta exposición tiene como objetivo “acercarnos al conocimiento de la posguerra (1939-1955), a través del testimonio oral de las personas que vivieron esta etapa de la historia reciente. Sus recuerdos narrados en primera persona brindan un relato histórico diferente y necesario, pues esa información no está incluida ni en los archivos documentales ni en los textos impresos ni en las versiones oficiales de lo ocurrido. Escuchar a partir de las propias palabras, voz y gestos de la gente la "historia experimentada", es devolverles su papel en la historia”, indicó Jiménez.
Como explicó la historiadora, “la motivación que tuvimos a la hora de enfrentarnos a este tema fue la de conocer y dar a conocer como fueron las condiciones de vida a las que se enfrentaron los vencidos y las vencidas de la Guerra Civil, que no tuvieron ocasión o no quisieron abandonar el país, creyendo ilusamente que nada les iba a pasar. Para documentarnos sobre la época hemos visitado archivos, hemos leído gran parte de la bibliografía que hay sobre esta época, pero la fuente primordial de información han sido las entrevistas realizadas a personas que vivieron la posguerra. Hemos tenido la oportunidad de escuchar testimonios realmente desgarradores, llenos de dolor, lágrimas, rabia e impotencia”.
La exposición consta de una parte audiovisual y otra expositiva. La parte audiovisual recoge fragmentos de las entrevistas y unas pequeñas piezas documentales, tituladas “Sonrisas robadas”, en las que se aborda el tema del robo de niños, “Caídos por España” donde el historiador José Luis Ledesma habla sobre la Causa General y “De la celda a la tumba” donde se tratan las durísimas condiciones que sufrieron los presos y presas republicanas en la cárcel zaragozana de Torrero.
En cuanto a la parte expositiva, está dividida en tres ejes temáticos. El primero se denomina “Purificar España: la eliminación de las disidencias” y se centra básicamente en los diferentes mecanismos legales de represión durante la posguerra: la Ley de Responsabilidades Políticas, la Causa General informativa de los hechos delictivos y otros aspectos de la vida en la zona roja desde el 18 de julio de 1936 hasta la liberación, los campos de concentración de prisioneros, los Batallones de Trabajadores forzosos, la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo y, finalmente, el Patronato Central de Redención de Penas por el Trabajo.
El segundo eje temático trata sobre “La mujer y el franquismo” y los diferentes medios que usaron los nacionales para extender un ideal de mujer sumisa, devota, pasiva, perfecta ama de casa y abnegada madre de familia. La tradicional cultura machista del país, mitigada en cierta medida durante la República por las disposiciones gubernativas favorables a la mujer, vuelve con más fuerza que nunca durante la Posguerra. Para la ideología franquista la mujer es el ángel del hogar. Su lugar está en la casa, consagrada al cuidado del marido y de los hijos. Este eje temático consta de una serie de paneles dedicados a la Sección Femenina, al Servicio Social, a Acción Católica y al Auxilio Social.
El tercer y último eje temático se titula "Iglesia Católica y franquismo: la espada y la cruz" y en él se aborda de qué manera la Iglesia Católica dotó al alzamiento militar de 1936 de una legitimación ideológica y religiosa, al introducir el término de "cruzada" en el discurso político de los vencedores.
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