Esta mañana ha tenido lugar en Grañén la clausura del XII Curso de Entomología Sanitaria y Control de Vectores que se ha desarrollado desde el pasado lunes en la localidad monegrina, con un balance muy positivo por parte de los organizadores y del alumnado. En el acto ha estado el presidente de la Comarca de Los Monegros, Ildefonso Salillas, quien ha destacado la importancia de la iniciativa para el territorio, que desde su origen ha contado con el apoyo de la institución que preside. Casi una veintena de alumnos procedentes de diversas ciudades españolas han estudiado plagas como la mosca negra, mosquitos, piojos, pulgas y garrapatas así como enfermedades transmitidas por vectores como leishmaniosis o malaria. El curso ha incluido trabajos teóricos y prácticas de laboratorio de identificación de estos artrópodos así como numerosas salidas al campo en las que los alumnos han aprendido los métodos de captura y monitorización de las diferentes plagas y a identificar sus habitats de cría principales.
Este curso de verano organizado por la Universidad de Zaragoza, con la colaboración del Ayuntamiento de Grañén y de la Comarca de Los Monegros es el único de estas características que existe en España. Especializado en insectos y ácaros, el curso cada día adquiere más interés social debido a los problemas de salud pública que acarrean. En esta edición se han matriculado estudiantes de diferentes facultades, médicos epidemiólogos, biólogos y técnicos de empresas de control de plagas, que han coincidido en valorar de forma muy positiva el contenido del curso, así como las salidas de campo y las prácticas de laboratorio y la alta calidad de los docentes y atención organizativa.
El curso está dirigido por el profesor de Patología Animal de la Universidad de Zaragoza, Javier Lucientes, y el equipo docentes se completa con un total de quince expertos en la materia: Miguel Ángel Miranda Chueca (Universitat de les Illes Balears), Sarah Delacour Estrella (Quimera Biological Systems), María Jesús Gracia Salinas (Universidad de Zaragoza), Manuel Castillo Miralbés (Diputación General de Aragón), Pedro María Alarcón Elbal (Quimera Biologuical Systems), Ignacio Ruiz Arrondo (Quimera Biologuical Systems), Miguel Ángel Peribáñez López (Universidad de Zaragoza), Rosario Melero Alcíbar (CSEU La Salle), Ricardo Molina Moreno (Instituto de Salud Carlos III), Carlos Calvete Margolles (CITA, Gobierno de Aragón), Eduard Marquès Mora (Servei del Control de Mosquits de la Badia de Roses i Baix Ter), María Ángela Martínez Gavín (Monegros Servicios Medioambientales,S.L.), María del Rocío Pinal Prieto (Universidad de Zaragoza) y José David Bravo Minguet (Compañía de Tratamientos Levante S.L.).
Respecto a la mosca negra, Lucientes ha explicado que aunque en España en estos momentos no transmite ninguna enfermedad, el problema radica en las molestias que produce en las personas. "No todas las personas a las que pica la mosca negra reaccionan igual. En algunas la reacción es un poco más violenta que un mosquito, pero algunas personas que son más sensibles les produce unas reacciones muy llamativas", señala el experto. La mosca negra vuela sobre todo al amanecer y al atardecer, de ahí la necesidad de evitar según que zonas a dichas horas, "aunque a veces es complicado porque son capaces de volar hasta 20 kilómetros de su lugar de cría". Lucientes recuerda que la mosca negra, a diferencia de los mosquitos, no perfora sino que corta la piel, por eso parece que muerde. Cualquier elemento que les pongamos que les impida llegar a la piel nos va a ayudar, aunque en las zonas de la cara y las manos será difícil protegernos sin repelentes".
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