Se ha clausurado la primera edición de Habitárea en Grañén con un alto índice de participación, tanto de monegrinos autóctonos como de inmigrantes.
Los responsables de la organización expresan su intención de dar continuidad al proyecto que pretende crear un espacio de intercambio de experiencias y de conocimiento en general. “Ha salido muy bien, se han cumplido los objetivos. Nos hemos juntado, hemos charlado, compartido ratos en los talleres; ahora nos conocemos un poco mejor y podemos ahondar poco a poco las relaciones con nuestros vecinos venidos de otros países”, explica Elena Planas, trabajadora social de la comarca. Además de los talleres y las exposiciones, se ha desarrollado tres charlas: “Servicios Sociales al ciudadano”, a cargo de Álvaro Amador, consejero de Acción Social de la Comarca, y Chus Zapater, coordinadora de la Fundación para la Acción Social de Los Monegros; “normativa de extranjería y su aplicación práctica”, impartida por Carlos Carreras, de SOS Racismo-Zaragoza; e “inmigración y desarrollo”, por Pedro Coiduras Marcén, jefe de la oficina para la inmigración del Gobierno de Aragón.
Se ha contado también con un panel de experiencias, compuesto por inmigrantes de diferentes procedencias que han narrado de forma muy personal y emotiva cómo fue su llegada a diferentes pueblos de Monegros y con qué dificultades se han encontrado. Han participado Saida el Mohammadi, de Marruecos; Valdirene Reis de Almeido, de Brasil; Irina Lisaru, de Rumanía; Aland Medal, de Nicaragua; y Mohamed Latrach, de Marruecos.
El presidente de la comarca, Manuel Conte, afirma que “el número de personas que llegan va en aumento. Ellos encuentran aquí el trabajo y las condiciones de vida que necesitan; y nosotros conseguimos aumentar la población, que es lo que necesitamos para garantizar la pervivencia de servicios e infraestructuras en el futuro. Nos hacen un favor viniendo; necesitamos que sigan llegando nuevos pobladores inmigrantes a la comarca.
La oficina de temporeros y asesoría a extranjeros ha sido desde el principio una apuesta de la comarca; y ha dado sus resultados: hemos empadronado a más de cuatrocientos inmigrantes” En la actualidad se está produciendo un crecimiento moderado de la población en Los Monegros debido de forma importante a la llegada de personas de otros países. En la actualidad, el censo de la comarca asciende a 21 600 personas.
La Fundación para la Acción Social de Los Monegros está terminando de elaborar una base de datos sobre estos nuevos pobladores; y ya se dispone de datos concluyentes: los inmigrantes representan el 4 por ciento de la población de Los Monegros. El grupo más numeroso es el de los rumanos, seguido de los marroquíes y después los colombianos. En cuanto a los municipios con mayor proporción relativa de inmigrantes, con respecto a su número de habitantes, son en primer lugar Sena, seguido de Grañén, Sariñena y Tardienta.
MANIFIESTO
Las y los participantes de los talleres de Habitårea, habitantes de diferentes pueblos de Monegros, después de haber compartido 4 tardes realizando diferentes actividades hemos llegado a las siguientes conclusiones:
La mayoría de los/as participantes somos inmigrantes o tenemos en nuestra familia personas inmigrantes, es decir personas que por una razón u otra han tenido que dejar el lugar donde nacieron y residir en otro diferente.
Lo excepcional no es ser inmigrante sino no serlo. A veces tenemos tendencia a juzgar a las personas negativamente sólo por pertenecer a cierta nacionalidad o cultura. Al reflexionar sobre ello nos damos cuenta que en cualquier cultura o nacionalidad hay gente “de todo”.
En la Declaración de los Derechos Humanos se recogen los derechos que deberíamos tener todos y todas por el sólo hecho de ser personas. En nuestras localidades encontramos muchas personas que no disfrutan de esos derechos simplemente porque no nacieron aquí: no tienen una vivienda en condiciones, no pueden trabajar y si lo hacen no tienen derecho a descanso, a vacaciones y su salario suele ser más bajo, tienen acceso a muy pocas prestaciones sociales, las oportunidades educativas y de formación son muy pocas si son mayores de 16 años...
Para mejorar esta situación es necesario que nos impliquemos todos y todas: desde aquellos que hacen y deshacen las leyes, pasando por los gobiernos municipales, hasta quienes vivimos al lado de ellos/as: “simplemente habladnos, saludadnos, sonreídnos...” (nos dijo una participante rumana)
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